La rana y el helecho (3)

Ver el otro corazón romperse,
Como un niño que pierde a su nube favorita,
Como un gato que ve ahogadas sus esperanzas,
Es el dolor más profundo.

Yo pensaba, también, querido
Que lo que era siempre sería
Y que el hogar construido
Permanecería en pie.

Pero el tiempo es un vórtice inexorable
Que en sus vientos asesinos muta a las almas
Y las hace nacer a pasiones que no existían
O que había dormido, quietas, durante eones

Mi tiempo, pensé, ha terminado aquí
¡Pero empieza el tuyo (pensé), y cuánto ha de durar!
Pero ni el tuyo ni el mío. Otro. Otros. 

Vi tu alma aplastarse, arrugarse como cartón bajo la más tremenda lluvia.
Vi tus deseos escurrirse entre tus dedos, inasequibles, incapturables.
Vi tus lágrimas, cautelosas como sueles serlo, rodar entre tus desolados labios.
Sentí, como siempre, lo que prometí que nadie más sentiría: el partir.

Siento que, si yo me hubiese hecho a un lado antes, las cosas habrían sido:
distintas, perdurantes, suaves, verdes como sus dos almas.

Una rana y un helecho junto a un río que conducía sus nutrientes. El río se equivocó: al crecer el cause, la geografía cambió para siempre.

Siempre prometí permanecer, pero, "¿cómo hago esto?" -- pensé, ignorando lo que vendría.

Ahora sólo estamos aquí, el helecho y el río. Ojalá te baste, aunque sea un rato, el crujir de las hojas ante el flujo de las aguas. 

Ojalá, espero en verdad y no te lo repito más porque sé que duele escucharlo, no pienses en dejar el cause.

Qué más quisiera yo que el helecho se enamorara del río, y que se quedara ahí, pero los ríos no somos afectos de los helechos, y algún día, conjeturo, habrás de cambiar de sitio, como lo hizo y lo hará la rana. 

Me aterra quedarme solo, cargando mis piedras, porque además yo pensé que siempre les tendría a ambos. Nada salió como debía, y yo no tengo de otra salvo seguir mi cause. Ustedes, por fortuna, pueden moverse, aunque sea poco a poquito. Pero quisiera no fuera así. Yo era feliz ahí, en ese cantar de ustedes, en sus noches dulces de compañía. Viví un sueño, no lo aprecié, y ahora ya no existe.

Ojalá no te fueras tú.

Ojalá me fuera yo primero.

Ojalá. Se me acabe. El agua. 

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