Reminiscencias de mi tiempo (2/?)

Mejor subo uno y lo voy actualizando, porque el otro quedó chatito. Supongo es la mala memoria de blogger.

Cuadros y visita

Hoy fue un día extraño. Estoy bastante molido de una conversación que tuve ayer. No molido, creo que estoy destruido. Me siento como un niño devuelto, a la fuerza, a 2008. Poco a poco se me acaban las fuerzas, y todo se me nubla. Desde el ataque he tenido varios problemas de memoria, y hay cosas de las que simplemente no me acuerdo. Es por eso que creo que está bien escribir conforme el día pase.

Hoy fui por las últimas cosas que necesitaba recoger: varias cosas de Varo, Carrington, unas pocas de Dalí y una de Orozco. Me siento afortunado de tener lo que tengo, pero no es mi proyecto de vida. Ya no me llena mucho. Me llenaban otras cosas, me llenaba tener a la rana y al zorro en casa. Siento que su pérdida me drenó. Confío en que el zorro se quede, pero creo que hay cosas que todavía nos falta platicar. Poco a poco.

Para recolectar las cosas me acompañó Blues. Discutimos la lógica mediante la cual es posible realizar estas...transacciones. Nos quedó claro que hay cosas que no entendimos, pero otras fueron evidentes.
Tuvimos que pedir un Uber XL porque no cupo un óleo en un auto sedán. 

Me acompañó a casa y tomamos café. Comí frente a él para no olvidar hacerlo. Eso estuvo bien. Hablamos de muchas cosas, de algunas de nosotros, de otros, de otros más allá de los otros. Hablamos de las cosas que han pasado, y de su enojo con algunos. De la forma en la que cree que puede protegerme de algunas cosas que creo que ya no van a pasar, y de la forma en la que él quiere protegerse también. Hablamos de hace muchos años, y le leí pedacitos de la publicación previa. Hablamos de lo que siento, de que creo que debo hacer algunos cambios para convertir mi idealización en construcción, en un puente. Hablamos de lo que ya se perdió y de lo que está por perderse.

Hablamos mucho y, en algún momento, le dije algo que he pensado recientemente pero que no había sabido cómo articular: estoy tan cansado de no ser suficiente para quienes quiero, o de no ser elegido, o de tener que decir adiós, o de ver cómo me arrebatan todo, que en verdad me siento absolutamente incapacitado de continuar con esta vida. Así que, si no ocurre antes, le dije que me gustaría no llegar a los 40. Es decir, quisiera arme 5 años de lo que sea que pase. 

No había tenido esta sinceridad conmigo en mucho tiempo. Estoy muy agotado, y supongo que, si en algún momento alguien más además de mis ojitos leen estas palabras, entenderán por qué.

Yo sé que mi vida no es la peor de las vidas, y sé que tengo muchas cosas a mi favor, pero también estoy muy lacerado, fragmentado en pedacitos que no puedo recuperar. Y me siento absolutamente a la deriva, esperando a que mi barquito termine yendo por un afluente en solitario. 

Yo no puedo soltar así como así, y creo que es normal. Llevo años soltando y, contrario a lo que la gente cree, no se mejora en ello. 

Me aferro a ciertas compañías, a las cosas especiales que el zorrito me da, que espero sean para mí y no sólo porque no hay nadie más (es decir, porque de hecho sea yo alguien especial, poco común, o esas cosas que uno quiere oír). Pensé hoy, por ejemplo, que en el fondo lo que más me afecta de todo eso que ocurre con el zorro es que, en el fondo, sólo quiero ser alguien especial (verdaderamente especial) como para que de hecho nazca hacer ciertas cosas sólo conmigo, aunque después haya más gente especial. Creo que eso es lo que quiero cuando digo que deseo que me "elijan": quiero ser una excepción. Pero, no sé si de hecho así pueda ser. Si yo sea material de eso. En el fondo soy bastante promedio, y mi deseo es muy egoísta. Y el egoísmo es muy obscuro, y como todas las partes obscuras de uno mismo, es muy difícil verlas y aceptarlas.

Y todas estas cosas, estas nubes, pienso que me han acompañado años. Son ecos de cosas que nunca sanaron, de heridas que supuran pus y sangre después de años de ser abiertas. Solo espero, en serio, que durante este tiempo que he decidido que me queda la vida me sonría un poco más. Sí, quiero conocer más gente, quiero hacer cosas interesantes, pero quisiera que el zorro se quedara conmigo para verlas, no como la rana que decidió partir. Si no lo hace, al menos tendré su recuerdo en mi piel. Eso es indeleble. Y tal vez todo lo que temo es una ilusión, pero, estoy tan jodidamente destrozado por todo lo que he tenido que vivir que no sé cómo entender lo que pasa, lo que se me dice. No entiendo nada, y necesito ayuda para entender. Más acciones que intenciones, más memorias que planes. Pero yo también pondré de mi parte. Quiero que lo que quede sea brillante.

De esto y más hablamos. Se fue hace unos minutos. Me comentó cosas sobre sus experiencias místicas y me sentí algo envidioso de ya no tenerlas yo mismo. Me he desconectado mucho de este mundo. Pero, al mismo tiempo, el mundo me empujó sin piedad.

Voy a tomar agua y a comenzar los pendientes del día...a las 10 PM. Soy un genio. :/

Quesito/Pomelo

Nunca entenderé cómo el mundo puede ser tan cruel
E inflingir tanto dolor en algo tan pequeño
Pero a donde vayas llévate esto contigo:
No te fuiste sin ser amado
Nunca serás olvidado
Y nunca estuviste solito.

Te uniste a mí
Y te sentí como un cordel que se amarró a mi corazón.
Confiaste en mí,
Me buscaste,
Te hicisite bolita conmigo y ronroneaste,
Y en ese vínculo 
Me convertí en tu otra madre, en tu hogar.

Quería más tiempo juntos
Y poder salvarte
Y siempre cargaré el peso de mi fracaso 
Por un largo, largo tiempo
Pero si el amor vale algo en este mundo raro y frío
Entonces debe saber que
Fuiste amado
Fuiste conocido
Fuiste nombrado
Y serás recordado
Mientras en mí viva un aliento.

Tu pequeñísima vida cambió la mía
Tu confianza me suavizó
Y tu partida me dejó abierto el pecho
De una forma que sólo el amor puede.

No sé qué es lo que siga,
Pero espero
Deseo,
Que algún día, en algún lugar
Me encuentres nuevamente.
Yo sabré reconocerte,
Inclusive si ya he olvidado mi propio nombre.

Ve suavemente ahora, pequeñito
Ve sin miedo
Mi amor te seguirá
A donde sea que vayas

Siempre.

Te sentí. Supe que me amaste. Y te encontraré de nuevo.

Un hotcake

Es la primera vez que le hago hotcakes a alguien. Espero hayan quedado bien. Estaba muy nervioso y sinceramente poco esperanzado. Al menos ya sé hacer algo más que sólo huevos.

Tragué agua con tierra

Pues no soy el mejor patinando. Es más soy el peor. Fui con Helena a patinar por el Parque Hundido y me hundí en un bache enorme y tragué un montón de agua negra con tierra. No me siento muy bien, pero seguro peor no es que las quesadillas de Metro Normal. Al menos la hice reír. Se ríe bien bonito, pero es burlona. Creo que me junto con puro culero, pero ella es mi culera. 

No sé qué hacer

Creo que ahora sí me estoy ahogando. Exactamente como en 2008. Me siento igual, extremadamente mal. No sé qué hacer. De ayer en la noche a hoy siento que todo ha colapsado. He considerado otra vez las mismas cosas terribles que antes. En realidad creo que le quitaría un peso al mundo si no estoy. No sé cómo hablar, sólo escribir y luego no decirle a nadie de esto. Le escribí a Gabo porque él tiene los mismos pensamientos que yo, y le pregunté qué haría. Yo sé qué haría yo, pero no quiero. Pero a la vez sí quiero. Me puse a caminar. Escribo esto desde un parque que nunca había visto. Pero no hay nada más que ello. Nada me parece vibrante de nuevo. ¿Tal vez necesito un poco de eso que alguna vez usé? ¿Una vez más? Le pregunté a Mayorga. No tienen. Buscaré en otros sitios. 

Ya no quiero seguir. Pero tampoco quiero despedirme lentamente. No sé cómo hacer esto, pero, creo que tengo que hacerlo pronto.

¿Pero y mis gatos? Ella podrá cuidarlos. Dejaré dinero suficiente para ellos, para que vivan bien. Todo lo que tengo debe ser vendido para ellos. Y no me extrañarán más de lo que me extrañan cuando salgo de casa. Y yo, yo ya no voy a extrañar, anhelar, desear nada. No volveré a pensar en todo lo que perdí, o todo lo que no fue, o todo lo que dejó de ser. 

Tengo que ir a hacer algo que no quiero. Estoy agotado. Mis ojos están rojos, enormes. Ojalá pudiera ser involuntario. Ojalá me hubieran matado hace unas semanas. Ojalá hace años esa bala hubiese sido mía. Ojalá no hubiera nacido. 

Necesito no pensar más en esto.

Ya en IG alguien me "denunció" por pensamientos suicidas. No sé quién fue, pero, no necesito hablar con ninguna línea de emergencia. Necesito que todo esté bien, otra vez. Pero eso no puede pasar, ni con las peores drogas. Pero tal vez necesito algo así. No sé. Estoy absolutamente perdido.

Y si soy sincero, se nota mi decadencia mental desde hace semanas, meses. He perdido la memoria de varias cosas recientes. Algún día alguien encontrará estas líneas y podrá evaluar si es cierto lo que creo: que nunca hubo mejoría. 

Pero lo intento. Intento caminar. Lo hago por él, mi hermano, mi mejor amigo. Lo hago por los gatitos. Lo hago por poder sentir que tal vez un día todo estará bien. Pero estoy cansado. Estoy cansado y quiero irme.

Quiero irme y ser olvidado. 

Vi a Alejandro

Hoy vi a Alejandro Solares. Es un gran tipo, me cae muy bien, y es muy afable. Me parece que está bien centrado en la academia, y confío en que en algún momento la Facultad de Ciencias lo acoja como personal de tiempo completo. Filósofo hecho y derecho, Ale forma parte del grupo de investigación que fundé. Uno que, le comenté hoy, pienso dejar.

El grupo fue formado, en gran medida, para mantener contacto con la gente que conocí durante el primer curso de Filosofía de la Computación. Sólo estaba aferrándome a la gente, y poco a poco el grupo se burocratizó. Ya no puedo con él, no me corresponde, y creo que debe pasar a mejores manos. Nuevas manos. Manos de alguien a quien le interese el crecimiento en la academia. A mí no, a mí no. Son varias las razones: la primera es que, en el fondo, es algo a lo que nunca quise dedicarme. No me gusta la burocracia, ni las castas doradas. No me gusta lo ceremonioso de la academia, lo complicada que se vuelve la vida. La segunda es que estar en la academia te condena a relacionarte con un grupo muy limitado de individuos, una gerontocracia, que ya no puede hacer nada interesante. La tercera, creo la más importante, es que la segunda causa implica que también he de conocer mucha, mucha gente a la que siempre tendré que dejar ir. Porque asentarte en la academia es quedarte en un laboratorio, en un mismo sitio. Es "hacer" cosas que podrías hacer fuera, pero encadenado. Es la perpetuidad del trabajo seguro, a cambio de una eternidad de erosión de la personalidad. Yo quiero ser libre, volar como pájaro. Salir de la jaula que es mi cuerpo y mi mente. 

Quiero poder ver a quienes quiero la mayor parte del tiempo. Quiero ser yo de nuevo, el poquito tiempo que me queda. No quiero quedarme en un lugar en el que sólo veré a la gente partir. Y por eso, justamente por eso, es que debo soltar. El grupo puede andar sin mí, puede organizar la conferencia sin mí. Puede hacerlo todo sin mí. El grupo puede ser tanto sin mí, y yo estaré ahí, como una sombrita. Un gatito guardado en una esquina, que de pronto ya no ves porque se fue con el viento.

Quiero ser ese gatito que puede ver a sus amigos cuando quiera. Quiero ser ese gatito cuyo mayor logro no es ser profe de la UNAM o tener muchos cuadros, sino ser un buen, y memorioso, amigo. Quiero ser algo que, creo, ya no tengo tiempo de ser. Pero ya no quiero lo otro.

Estoy a punto de renunciar a dar el curso de filos pero creo que es una buena oportunidad para que GETTEC transmita sus ideas a nuevas mentes. Creo que es responsable decir adiós trabajando. Creo que es lo más digno que puedo hacer, aunque realmente ya no pueda con esto.

Hoy renuncié a la UP, y pienso que, pronto, sólo me quedará el trabajo en línea. 

Hoy he pensado mucho en quitarme la vida, porque estoy desesperado. Es como cuando un edificio se incendia y la gente brinca: no es por el deseo de brincar, sino porque el caer y morir es un terror menor que el quedarse e incinerarse. Mis gatos, el zorro, lo poquito que me queda es lo que me amarra. Pero de pronto no puedo más. 

Hoy busqué alguien que me traiga hell dust. No puedo más con esto.

Hoy no comí. 

El lunes

El lunes habría cumplido años Zeiro. El día más oculto, el más intrascendente, un día 21 cualquiera. En julio pocos nacen. El lunes, creo, iré a verlo. Ya es tiempo.

Pierdo el control

Estoy perdiendo completamente el control. Esta serie de pensamientos los he visto antes, hace muchísimos años. No quiero perderme en ellos, pero estoy muy cansado. Hoy vino Leo por unos libros y le expresé claramente que no sabía si lo volvería a ver. Estoy muy asustado, pero estoy harto. Estoy tan cansado que podría detenerme aquí y ahora. Pero quiero esperar al lunes. No sé si pueda. Me asusta que estoy perdiendo el control de mis pensamientos. Tal vez ya nada importa. Pero mis gatos. Quién los cuidaría. Yo sé que ella vendría a cuidarlos, pero tal vez no serái feliz. Quiero que sea feliz. Quiero que el zorro sea feliz. Quiero que todos sean felices. Yo también lo quiero pero, ¿por qué no puedo? Dios se arrepiente de sus hijos no deseados.

Hoy tampoco he comido. Siento que ya no tengo hambre nunca. Ojalá pudiera verte una última vez, zorrito. Pero creo que esta vez he perdido. Lo siento. Escribiré un poco más después.

Estoy al borde

Llevo casi una semana en el agujero. No puedo controlar los pensamientos. Volví a usar heroína, y aunque sé que puedo controlar el inicio, creo que ya se me salió de las manos. No sé qué hacer. Creo que ahora sí ya valí madre. Espero poder ver a fer una última vez. en verdad creo que ahora sí no puedo salir de esto. Lo siento mucho. 

Recuperé el control

Han pasado varios días desde que escribí el último textito. Puedo recordar claramente estar, de nuevo, en el lugar más obscuro de mis entrañas. Lo siento tal y como lo sentí hace ya casi 20 años. Ay, Helena, todo sigue al rojo vivo. Pero también perdí el control porque mis neuronas están intoxicadas. Ya llevo años así, intentando equilibrar mi química y mi emotiva. No sé cómo hacerlo. Ya tomamos una vez antidepresivos, y tal vez funcionaron, aunque me vuelvo emocionalmente torpe, seco, estéril. No quiero eso. Me gusta sentir mucho, porque la vida es pequeñita y sentir poquito la hace todavía más insignificante. No quiero olvidar nada, ni quiero seguir estando tan enfermo. Apegos ansiosos, depresión permanente, miedo al abandono. Quiero empezar a vivir. 

Vino Zeri a verme. No esperaba que lo hiciera, no estaba listo. Me vio en el estado más miserable jamás. Me dio tanta pena, pero, fue bueno. Estaba molesto, "sorprendido" dijo pero entiendo, o creo entender, que era más decepción que sorpresa. No me extraña, pero creo que necesitaba un poquito más de contención. Pero lo entiendo, porque es una cosa desagradable y asquerosa ver a alguien así. Pero le dejé en claro que si no hice la máxima estupidez es porque, entre otras cosas, pensé en él y en que quiero seguir caminando a su lado, dure lo que dure el camino. Repitió, como hace tanto y hace tan poco, el que posiblemente un día se vaya. Lo sé, lo sé Zeri, todos se van, pero también sé que me llevarás contigo. No sabe él lo mucho que hizo por mí ese día. Tantas cosas que pasan en tan poco tiempo, con tanto significado. Prefiero callarlas, porque quiero que se me integren no como verbos en la memoria sino como sensaciones en la piel y actos con los pies y con las manos. Mejores cosas vendrán de mí para él, porque quiero ser su mejor amigo toda la vida, no sólo un pedacito de su vida. Quiero estar para él hasta que mi cuerpo no pueda mas, y por eso debo tratar mi mente. Me ofreción acompañarme al psiquiatra. Aceptaré, pero también quiero que él vaya también para ver lo de su ansiedad y falta de sueño. Eso mejorará su vida, aunquea sea poquito. Seguirá siendo Fer, pero con un poquito más de paz. De todas maneras, ya veremos a Vero Ituarte, lo cual me hace muy feliz. Quiero verlos platicar. Quedan tantas cosas por hacer con el zorrito de pradera. Que me alcance la vida.

Ayer vino Blues y tomamos un poco de café. Vomité todo. Hablamos poco y mayormente de lo muy incómodo que está con su trabajo de oficina. Lo entiendo perfectamente. Ojalá pronto pueda volver a la academia, a leer y platicar.

Van varios días en los que he vivido el síndrome de abstinencia. Usé la heroína varias veces. Zeri tiró todo cuando vino. Hoy ya no vomité, pero tengo otros síntomas. Mañana estaré mejor. Mañana será otro día. Mañana seguiré vivo, para mí y para mis amigos. Para mí y para mis gatos. Para mí y para recordar todo. 

Perdón, Tezan, por todo lo que te he hecho. Perdón, Zeri, por lo que te hice cargar (aunque, admito, creo que es lo que hacen los amigos, como dijiste tú: viniste porque es lo que habría hecho yo, y creo que ya más de una vez mostré que yo siempre iré a ti cuando estés mal), y el que hayas venido a pesar de que yo no quería ver a nadie es algo que nunca NUNCA voy a olvidar, porque me salvaste de caer de nuevo. Perdón, Blues y Gabo, por revivir en ustedes esas cicatrices dolororsas que compartimos. Perdón, gatitos, por no poder sostenerme de usedes. Perdón, Helena y Zeiro, porque les quedé mal nuevamente. Perdón, vida mía, por todavía no poder apreciarte. Algún día lo haré. Hoy, como le dije a Zeri, me deshago de pasados terrores. 

Hoy es un día nuevo. Y mañana será un poquito mejor. 

https://open.spotify.com/track/2BOjOe3q7BevsErISsoIt1

Ya no está

Mi hermano ya no está. No sé qué más poner aquí. Lo encontré y ya no estaba. Me quedé absolutamente solo. No tengo a nadie más. Sólo tengo sombras de recuerdos que quisiera nunca haber vivido. Dios, no entiendo por qué me tocó esta vida. No sé por qué no tengo los huevos de matarme también si tanto odio esta vida.
 
¿Ya qué más da? ¿Qué importa mi vida? Sólo he sido testigo de cómo la gente se va. Unos porque los arrancaron de raíz del mundo, otros porque quisieron irse. Ya ni siquiera tengo amigos. Nadie puede siquiera comenzar a entender por qué rayos no puedo hablar. Y es que no puedo emitir sonidos, sólo sé escribir en esta tonta libreta que me dejaste. Quiero quemar estas hojas, o arrancarlas, o arrancarme los ojos y meterme las ojas en los cuencos de mis ojos para no ver más y de todas maneras poder hablar algo. 
Me odio porque soy un maldito cobarde que no puede ir tras ellos. Ojalá me mate alguien, ojalá me mate un camión. Ojalá me mate alguien o algo pero que pase por favor ya no quiero estar más solos.

Por favor no me dejen solo. Nunca nadie se ha quedado. Extraño comer pizza con ustedes. ¿Qué hago ahora con este corazón? ¿A dónde lo llevo? ¿Y si me quiero ir y apagarlo todo? ¿Me perdonarían? Estoy perdido. Estoy roto. Estoy solo.

Viejos vicios

Me salió muy caro usar el polvo infernal. Estoy muy debilitado. Hoy intenté salir a patinar, y además de que mi habilidad sigue igual de menguada, mi capacidad física lo está también. Soy un mediocre. Acabo de releer lo que puse arriba, que escribí hace ya tantos años, y sigo siendo ese niño. Ahora que me puse mal, me dije a mí mismo "imbécil" y, por primera vez, Zeri dijo "sí, esta vez sí lo fuiste". No puedo insultarme porque (a) yo puse esas palabras al aire y (b) tiene razón. Pero es que esto es lo que soy. Un mediocre. Un imbécil. Pero intento no serlo. Supongo que dejo de serlo cuando me calmo y hago pocas cosas. Hoy no fue ese día.

Me frustré mucho en Chimalistac y mejor me fui más al norte. Volví a Dr. Mora, en el Centro. Mala idea: viejos rostros, gente ojete. Ahí siguen todos. Dos de ellos recuerdan a Zero (Zeiro, realmente. Nunca supe de dónde salió la "i", porque sé que siempre quiso ser "Zero"). Maldita sea, ¡ya estaba mejor! Vengo con el corazón apachurrado. Pero tengo que salir adelante. Tengo que hacerlo solo. No para mí, yo no me importo, sino para lo que sea que me rodee. Amigos, gatos, plantas. La vida misma. Me debo a todo ello.

Voy a dormir. Mañana tengo que ir a aprender a andar en bicicleta. Mucha gente estaría emocionada. Hoy, me siento profundamente vacío. Como esta casa. Como esta vida que me dejaste.  

Me cayó una tromba

Fui a intentar andar en bici. Soy muy malo, pero ahí la llevo. Me cayó una tromba estando muy adentro de Chapultepec. Pero qué lindo todo, qué lindo. 

Me hubiera gustado no estar solo, pero, también quiero que todos respiremos.

Este aire que nos arrebatan.

Conecto puntos

Helena es igual que yo. Vive con esa tristeza maldita que la asfixia todos los días. Me contó su historia. No puedo dejar de apretar los puños y los dientes. Quiero ir a arrancarle las vísceras a ese maldito. Yo nunca seré como ese monstruo. Ella falta de vez en cuando por eso mismo, así que le propuse ir a verla cuando esté mal. Sé que no me van a dejar pasar, entonces le sugerí que me deje entrar por la puerta del servicio, que da a su pasillo. Conozco ya su casa, y he pisado su madera. Cada día escribo más de ella. La verdad es que todavía soy un cobarde que no puede decirle todo, pero un día lo haré. Y quiero ir a verla porque sé que ella me cuidaría así. Quiero poder mostrarle que todo lo que siento es real, y que se cristaliza en acciones. Quiero darle mi vida, sabiendo que ella aprecia mi existencia.

La extraño cuando no viene. Nunca había necesitado así a alguien.

Me asusta, la verdad. 

Pero estoy aprendiendo acuarela para ella. Ella sabe óleo, y sabe música, y sabe poesía. Es todo lo que mi papá quiso que yo fuera. Le voy a presentar a mi hermano también, ya es tiempo.

Me emociona todo esto. En serio, siento que por fin todo está saliendo bien para mí.

Gato pizzero

Voy a ir a ver una película con Zeri a la Casa del Cine, ese sitio al que nunca se concretó una salida. Y recuerdo que muy cerca fue que encontramos (y secuestramos) a Rompope. Ese gato estaba, además de golpeado, comiendo una pizza. Nunca más quiso comer pizza.

A Rompope le íbamos a poner Huevito por sugerencia de Diana, pero a Amy nunca le gustó. Yo quería ponerle Rompope, y ella también, para seguir con la tradición de los alcoholes. 

Ir al Centro me da emociones mixtas. Pero me da alegría poder hacer, nuevamente, historia con alguien. Sobre todo alguien a quien quiero tanto.

A ver qué tal está la película. 

Casi nada de mí

Tuve un momento de quiebre fuerte con Zeri. Ha mencionado muchas veces el querer marcharse y empezar de cero, y aunque en otras ocasiones sólo me entristezco profundamente, esta vez me enojé. Usualmente las cosas se tratan de todo, y casi nada de mí, al menos en el cuidado. Hace unos días encontré esa nota sobre Helena en la que mencioné que quería cuidarla con mi ser, y creo que ahí empezó esto que hago. Pero es que quiero hacerlo, no es una cosa a la que haya nacido natural. Es lo que deseo hacer por quien quiero, y llevo muchos años aceptando que la gente lo toma y luego, cuando quiere, lo desecha. Ya no quiero eso. No me siento la gran cosa, pero, ¿no me he ganado el derecho a ser alguien por quien intentar luchar? ¿valgo tan poco como para decir que, aunque me quieran, seré tarde o temprano un recuerdo o un relato? No, no quiero eso. Quiero que mi amigo, que él, pues, haga cosas en sí mismo por mí, como yo he hecho cosas en mí por él. Me deshice de muchísimas cosas para que pudiera estar cómodo, y ahora necesito un poco de él. Ya sé que este mundo es horrible, pero es así en todos lados. Lo único que tenemos, realmente, es a quienes nos quieren. Le dije que si se va ya no me va a encontrar, y es que no voy a soportar el dolor. Y no lo digo de mamada, lo digo porque si de todas maneras se va, me va a romper el corazón. Pero le dije lo que pienso, y me dio las gracias. Sé que merezco respeto, y se lo exijo porque sé que me quiere y que puede dármelo. Sin ello no habrúa futuro. Ojalá sepa que este acto fue uno más de lucha por él, porque se quede. No me importa si sale y viaja, pero eso es distinto a empezar de cero en otro lado. Siempre he querido saber por qué la gente abre el grifo de mi amor si no van a cuidar el agua. Y creo, tal vez, que es porque yo lo he permitido. Y una salida habría sido decir "hasta aquí llegamos" pero eso habría sido rendirme y no quiero rendirme con él porque lo adoro y sé que él me quiere, y que hay muchas cosas que podemos hacer. Yo también estoy herido por lo que pasó, pero casi nunca se trata de mí. Así que ayer le dije eso: que yo también juego, que yo también estoy ahí, y que me debe el intentar quedarse. 

Maldita sea, nunca había querido tanto a alguien. Ojalá un día entienda que soy un puto homenaje a lo muy valioso que es. A su brillo. A lo muy lindo que es que él exista. 

Voy a luchar por ti y por nuestra amistad hasta que se me acabe la puta vida, Zeri. 

Albóndigas

Jajaja pues eso, Helena trajo albóndigas y estaban echadas a perder. Dijo que su mamá me las envió, y yo le dije que creo que quiere envenenarme. La neta es que mejor no como de lo que mandan otros, pero no quería quedarle mal.

Hoy terminamos comiendo gorditas de nata por eso. Pero podría ser perico, así que no estamos tan mal.

Vino FerNava a vernos a la cisterna. Estaba muy triste porque se peleó con su hermana, pero ya le dijimos que también él es muy respondón. Se quedó en medio de los dos y lo abrazamos. Me gusta estar con ellos. La vida no es tan mala. Y les prometí que si un día nos separamos, jamás los voy a olvidar. Espero que ellos no me olviden a mí. 

Margaritas

Antier fuimos Zeri y yo con Sam a un sitio de baile y perdición y yo me perdí jaja. Literalmente terminé perdido por Reforma, y luego perdí el celular ante unos malandros, pero llegué bien. Nada que no me pase a la memoria como un buen rato. Me divertí. 

Vino a verme para desayunar. Preparó huevo con arroz, que estaba muy bueno, y luego quise que fuéramos a buscar cuerdas. Resulta que las encontramos y que, lamentablemente, la maquinaria de clavijas de la guitarra está rota, así que dio igual. Pero el paseo fue muy bueno. Pasamos a Eusica, una tienda que no conocía y por donde corren ríos de dinero. Vimos varias guitarras, incluyendo unas muy lindas PRS y unas muy bonitas Jackson. Algún día tendré una buena guitarra y no me dará pena re-aprender. Pasamos luego a un ramen muy bueno que no conocía, y por Dios, qué bien comimos. El ramen que él pidió, con chile de árbol, era espectacular. Sinceramente. No le faltó nada.
Caminamos luego sin rumbo fijo, sobre calle Margaritas. Has de recordar ahora que esa es la calle empedrada que saca desde Vito Alessio Robles hacia Av. Universidad, donde antes había un microbús permanentemente estacionado. 

Estos paseos son algo duros, por lo que nos atraviesa a ambos. Muchas cosas que vemos quisiéramos verlas con ella. Hablamos de que habría estado bien tener algo entre los tres, una casa con un montón de enredaderas. Yo no pierdo la esperanza, porque sé que el vínculo que se dio entre los tres de una sola vez en la vida. No necesariamente recuperará el aspecto romántico que hubo entre ellos dos, pero...¿por qué no intentar salvar algo que puede ser todavía más significativo? Ojalá ambos puedan verlo, a su debido tiempo. Igualmente creo que un reencuentro es inevitable.

Hablando de, y después de armar una especie de amalgama insacra de sonidos para una primera canción industrial (gran recuerdo), conversamos sobre lo que salió mal y lo que podría cambiar. Entiendo que las expectativas de Zeri con respecto a ella eran distintas a lo que ella podía ofrecer, pero creo que, con el paso del tiempo, todo podría ajustarse. Pero para ello es necesario, primero, poder soltar lo terrible y abrazar lo hermoso. Ella se tatuó, en piel y en mente, un helecho. Ese helecho es él. No habrá otro helechoo. Y algo que creo que él no ha podido ver, es que ella es bióloga de plantas, a las que dedica su atención casi completa. Y él, para ella, es una de esas plantas.  De las cosas más bellas, me dijo una vez, que ha visto. Nunca lo va a olvidar, y ni todos los problemas entre ambos ni todas las peleas que han tenido podrán borrar lo que sienten por el otro. Están condenados. Y qué bonita es esa condena, porque como todo en este universo: what goes around comes around. Por eso sé que se reencontrarán. Espero todavía estar para él. Le prometí que viviré mientras podamos estar, aunque sea de lejitos. Pensaba irme a los 40, pero si él va a seguir conmigo, teniendo lo que sea que tenemos entre los dos (he llegado a aceptar internamente que esto no es una amistad en el sentido convencional, es otra cosa, y estoy muy contento de eso), entonces no voy a rendirme. Pero no todo se trata de mi voluntad. Algo que no le he dicho, ni pretendo hacerlo pronto, es que tengo ciertos marcadores en sangre alterados. Estoy algo preocupado por la historia de cáncer en la familia, pero es algo temprano para suponer cosas. Así que, espero seguir aquí mientras ellos dos estén también, pero tampoco sé qué va a pasar. Estoy en paz con ello, salvo por el hecho de que, con toda sinceridad, no quiero dejar de verlos. No quiero irme y no verlos más.

Le pedí que fuéramos a ver a mi hermano a donde puse sus cenizas. Nunca he llevado a nadie. A nadie nunca. Nunca fue nadie, salvo yo. Ni mi padre, ni su madre, ni su ex novia. Ni sus amigos. Ni Gael, su "mejor amigo". No iba a quedarme con sus restos, así que los llevé a un sitio donde sé que es feliz. Medio en la ciudad, medio no en la ciudad. Ya hablaré de eso otro día. Hoy acabo de despertar y no quiero llorar. Su canción favorita suena en mis audífonos: https://www.youtube.com/watch?v=1ej7UkjdHNg&list=RD1ej7UkjdHNg. Después veremos a Helena, pero primero debo saber dónde está. No tiene tumba ni mausoleo, tiene también un árbol. Y creo que sé dónde. Tendré que hacer algo que hace años he evitado, y le escribiré a su hermana.

En fin, hablamos mucho, lloramos más, y me preguntó qué me preocupaba. Me preguntó si confiaba en él. Le dije que sí y, otra vez, me deshice. Lo que me preocupa en el fondo es que todo esto salga mal para mí, que me partan la madre de nuevo, pero creo que esta vez es totalmente diferente. Está consciente de todo lo que lo quiero, y siento que él me quiere en una medida extremadamente grande, en sus propias limitantes. Seguiré luchando por él y por nuestra amistad, que es familia. Me dijo algo que solo Helena me dijo, y no entiende lo mucho que va a marcarme para siempre. Lo guardo acá porque no quiero olvidarlo: Zeri, el ser humano que más quiero, me dijo "mi güero". Recuerda esto, Freyr, que él te quiere así. Que lo intentó. Sí, tuyo, la putamadre, tuyo. 

Y luego me da pena decir estas cosas. 

En fin, fue un buen día, aunque triste a ratos. Sólo quiero que, poco a poco, se nos vaya la tristeza y se reemplace por nostalgia. Ya pasará. Todas las tormentas pasan, creo.

Bailado 

Pues eso. Lo que nunca creí hacer lo hice: me fui a tomar clases de baile. Resulta que no soy tan malo para mover el rabo. Quise hacerlo para no estar orbitando a la barra del bar por horas sin saber qué hacer, y todo salió bien. Zeri me agradeció por hacer algo nuevo con él, y me da gusto que lo haya notado. Igualmente creo que sirvió mucho el que él está haciendo lo mismo: fuimos a su primera sesión con Vero Ituarte. Por fin. Un poco de progreso en el pantano que compartimos. Poco a poco, muy poco a poco, pero saldremos adelante.

Ya veremos qué nos depara el futuro.

Creo, Helena, que estarías feliz de verme bailar. Nunca como lo hiciste tú, pero un poco con menos pena. 

Comentarios